No. Ni la IA los volverá tontos, ni tampoco usarla significa siempre hacer trampas. Hablemos.
¿Qué retos nos encontramos?
El riesgo que los hijos e hijas no aprendan por culpa de la IA (específicamente la IA Generativa, como ChatGPT) existe: el alumnado se dedica a preguntar a ChatGPT y a copiar/pegar la respuesta que recibe. Sin contrastarla, sin pensar ni, a veces, leerla.
La llegada de los móviles encontró padres y madres totalmente despistados. La sociedad falló a la hora de proteger a los jóvenes de los efectos tan nocivos de las “nuevas” tecnologías (autoestima y salud mental en declive radical, adicciones a juegos en línea/porno/compras, sedentarismo, dificultades de socialización en persona…). Y todavía hoy no acabamos de ponernos manos a la obra para solucionarlo.
Y ahora corremos el riesgo que nos vuelva a pasar algo similar: poner a disposición de la sociedad, y especialmente de los más jóvenes, a “mayordomas” virtuales que nos hacen el trabajo y nos evitan pensar nos coloca en un nuevo paradigma.
Podemos salir mucho mejores, pero la historia de la Humanidad nos muestra la facilidad que tenemos para hacer un mal uso de cualquier innovación.
Estamos en un momento clave
Nos encontramos en un momento fundacional donde se están redactando las normas y la forma de funcionar de la IA. Y, mientras tanto, vivimos en una jungla donde todo vale (como hemos vivido con los smartphones).
Como con cualquier avance tecnológico, prohibir el uso a nuestros hijos e hijas no significaría solamente limitar su futuro (tendrán que convivir y usar la IA en múltiples ámbitos de su vida) sino que es imposible.
La IA está por todas partes y no la podemos ni queremos evitar: nos hace recomendaciones en Netflix, calcula nuestro consumo estimado de electricidad, genera audiovisuales de última generación, o nos explica cómo llegar a casa de aquellas amistades que hace tiempo que no vemos (GPS).
¿Qué podemos hacer?
Si queremos educar chicos y chicas para un futuro que ya ha llegado, no vale quejarnos del uso que le dan a la AI, o preocuparnos por su maduración intelectual. Tenemos que coger el mando de forma proactiva.
Ante todo, necesitamos conocer de qué hablamos. Tener unos mínimos conocimientos de lo que hay actualmente en el mundo de la IA, de cómo ya la estamos utilizando.
Y a partir de aquí, hablar con ellos y ellas. Darles criterios para desarrollar el pensamiento crítico sin demonizar la herramienta. Y buscar, juntos, formas de utilizarla de forma responsable para toda la familia.
Porque la IA está aquí para quedarse y puede ayudarnos significativamente en muchos ámbitos (educativo, familiar, ocio, creatividad…) siempre y cuando los criterios los tengamos claros y sean compartidos con hijos e hijas.
Aquí tienes un episodio de mi podcast donde hablo de la IA para los jóvenes:
Próximos pasos
Te animo a echarle un vistazo en mi catálogo a la nueva charla que he creado pensando en los retos que, como padres y madres, nos encontramos con la IA.
Y si te he despertado la curiosidad, contáctame y hablamos de cómo puedo ir a vuestro centro educativo a habla con las familias.
El futuro tendrá IA y, cuanto antes estén preparados los jóvenes, mejor nos irá a todos.
(Ilustración realizada con Copilot)