Trabajar con personas de la Generación Z (nacidas aprox. entre 1995 y 2012), tan diferentes de las que llevan años en las empresas, puede ser todo un reto. ¿Cómo podemos eliminar las fricciones que aparecen?
Los estereotipos
Cada vez más, las personas que lideran las empresas tienen dificultades para captar talento joven y, aún más, para retenerlo. Cuando hablo con líderes de equipo, normalmente de la Generación X y (todavía) algunos Boomers, me cuentan historias espeluznantes del pasado: jóvenes contratados que, poco después, demostraron no tener un encaje natural y tuvieron que ser despedidos. O que dejaron el puesto de trabajo a las pocas semanas.
“No se esfuerzan”, “Piensan que pueden mandar desde el primer día”, “Siempre llegan tarde”, “Son de cristal”, “Enseguida se aburren”… y tantas otras frases negativas y estereotipadas.
Y siempre, siempre, la culpa recae sobre los Z. Pocas veces oigo decir “¿qué estamos haciendo mal con ellos?”, cuando esa debería ser la primera pregunta si queremos cambiar las cosas. Porque os puedo asegurar que a los jóvenes no los cambiaremos: podemos formarlos en algunos aspectos, pero no podemos transformar su manera de ver el mundo.
La tarea con equipos de edades diversas
Como profesional que conoce de cerca a los jóvenes, cada vez más empresas me piden acompañamiento para facilitar el encaje de los Z en los equipos. Y es un proceso apasionante, porque afecta de lleno la forma de relacionarse y, de rebote, fortalece lo que llamamos “Employer Brand”, la reputación de la empresa como lugar de trabajo.
¿Cómo trabajamos las diferencias generacionales?
Permiteme que te explique el primer paso de los talleres de Liderazgo Generacional (ese liderazgo que tiene en cuenta la diversidad generacional, es decir, que respeta y aprovecha las diferencias entre personas que han crecido en momentos diferentes de nuestra historia).
Primero de todo, muestro a los participantes (normalmente de entre 40 y 65 años) una serie de frases estereotipadas sobre los jóvenes (o, según el caso, sobre los miembros más sénior del equipo). Y les pido que piensen si han oído alguna a su alrededor… o si, incluso, las han pensado ellos mismos.
Una vez hecha la reflexión, les invito a compartir sus frases y apuntarlas en un papel. Esto les ayuda a tomar conciencia de lo que hay en el ambiente y nos limita a la hora de trabajar bien en equipo con personas de edades diferentes a la nuestra.
La catarsis
Finalmente, les doy instrucciones gráficas sobre qué deben hacer con esos papeles. Aquí las tienes, no hacen falta palabras:
Y… ¡a volar!
Beneficios de eliminar estereotipos
Hay que borrar los estereotipos para poder avanzar. Quitar etiquetas negativas que, desde el primer momento, condicionan cómo trataremos a las personas. Así podremos abrir la mente y empezar a descubrir por qué son como son, qué nos molesta y qué podemos hacer al respecto.
Los beneficios son múltiples
- Mejora de la atracción y la retención del talento (especialmente el joven)
- Mejora del clima laboral
- Mejora de la productividad y de los resultados
- Un Employer Brand más potente, que retroalimenta los demás puntos
El aspecto «negativo»
¿El único punto «negativo» de este ejercicio tan potente? Que después me toca a mí recoger todos esos aviones de papel 😉
¿Quieres que te ayude a convertir tu Employer Brand en un referente para la Generación Z? Contáctame y hablamos.